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Castillo de Arcos de la Frontera

Arcos de la Frontera
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Plaza del Cabildo, s/n 11630, Arcos de la Frontera
GPS:
36.74827284260964, -5.806023668717216
Fechado en el S.XV, en realidad se asienta sobre una construcción anterior, de época musulmana. Declarado Bien de Interés Cultural con la categoría de Monumento, bajo la protección de la Declaración genérica del Decreto de 22 de abril de 1949 y la Ley 16/1985 sobre el Patrimonio Histórico Español, en el año 1993 la Junta de Andalucía otorgó un reconocimiento especial.

Situado en la en la zona más alta de la peña donde se asienta la ciudad, está ubicado en la plaza del Cabildo y circundado de construcciones adosadas. Su frente suroeste mira hacia el escarpado barranco de la peña arcense desde donde domina un extenso panorama, que en su momento tenía un sentido defensivo.

Historia:
El actual castillo, corresponde a la época medieval cristiana, aunque está levantado sobre la fortaleza o alcázar moro que habitaron los reyes Taifas a principios del siglo XI, cuando Imad Al Deawla, príncipe de la dinastía de los Banu Jizru, se apodera por la fuerza de Arkosch, por aquel entonces una de la más importantes posesiones de Al-Andalus.

Inmerso en la línea del frente cristiano-musulmán, durante el siglo XIII, la posesión de esta fortaleza y por consiguiente de la ciudad, no va a estar muy clara. En un primer momento, aprovechando la sublevación de uno de los hijos del caudillo musulmán Abnabad, Fernando III el Santo se apodera de la zona, aunque según consta el territorio seguiría habitado por los mudéjares.

Ya en el año 1250 conquistará la ciudad Alfonso X el Sabio, aunque la historia algo confusa, cuenta como al parecer la ciudad se volvería a perder y sería ahora el Infante don Enrique, hermano de Alfonso X, en el año 1255, quien la recuperara. Lo que parece claro es que será en la fecha de 1264 cuando definitivamente las tropas castellanas tomen posesión de la ciudad.

A partir de este momento el castillo de Arcos pasa a convertirse en una auténtica fortaleza fronteriza de primer rango, como determinó el privilegiado estatuto concedido por los reyes cristianos tanto a su Concejo como a sus nuevos pobladores. Muestra de ello es que el Concejo de Arcos recibió del rey Alfonso XI, en el año 1333, el permiso de arrendar libremente los pastos de su término para hacer frente con estos ingresos, a los gastos que ocasionaban el mantenimiento de las murallas de la población. Incluso en 1379 el Concejo de Sevilla concedería a los de Arcos las rentas anuales de la “tafurería y el almojarifazgo” de Matrera para la reparación de sus murallas, torres, alcázar y castillos de su término.

En 1408 la ciudad fue concedida en señorío al condestable Ruy López Ávalos, pasando luego a Alonso Enríquez, almirante de Castilla, para ser transferida en 1440 a los Ponce de León, señores titulares de Arcos hasta finales del siglo XVIII. Los Ponce de León, y en concreto su principal representante, el marqués de Cádiz, Don Rodrigo, señor también de Jerez, establecerá una serie de reformas en el Alcázar, entre las que se encuentra su torre del homenaje.

Transformado en residencia palaciega y ocupado con posterioridad por las tropas napoleónicas, durante el siglo XIX se llegaron a celebrar novilladas en su patio de armas.
Amenazado de derribo, el castillo fue salvado de la destrucción al ser adquirido en la subasta de los bienes de la casa de Osuna. En la actualidad se encuentra en manos privadas.

Arquitectura:

Edificio de planta cuadrangular, está realizada en tabilla, cal, ladrillo y sillares, que muestran las distintas fases de construcción y reformas que ha sufrido a lo largo del tiempo.

Rodeado de murallas, muy deterioradas al haber sido usadas para apoyo de viviendas, sólo conservamos escasos lienzos de la primitiva construcción musulmana, como el de lado Suroeste.

Rematado por cuatro torres almenadas situadas en los cuatro ángulos o esquinas del conjunto arquitectónico, en la actualidad sólo se conservan dos, la Torre del Homenaje y la Torre del Secreto realizada en el siglo XV.

Al interior del recinto se accede a través de un gran arco de herradura, localizado en la vieja entrada del Poniente, sobre el que se apoya el antiguo oratorio del Ayuntamiento, edificio situado en la llamada plaza del Cabildo y que fue adosado al castillo en el año 1634.

Su interior queda articulado en torno a dos patios, alrededor de los cuales se distribuyen las dependencias y donde destacan entre otras las caballerizas, el abovedado salón de la biblioteca, la escalera, los profundos aljibes y las dependencias palaciegas, en muy buen estado de conservación, un pequeño museo formado por restos arqueológicos del solar y los panorámicos vanos abiertos a la peña.

Traspasado este espacio, se accede a un ámbito acodado que desemboca en la portada labrada en sólida cantería, compuesta por un perfilado arco apuntado enmarcado por alfiz y coronado por sendos escudos nobiliarios correspondientes a la casa de Arcos.

Durante la ocupación de las tropas francesas, en plena guerra de la independencia, el castillo sería usado como cuartel para los numerosos soldados, con las consiguientes adaptaciones para su habitabilidad y para su defensa con fuego fusilero.

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